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Le inventaron una causa por pedofilia

Caso del militar que se suicidó en Olivos
El teléfono celular de Rodrigo Andrés Gómez (21), el soldado voluntario formoseño que se quitó la vida el 16 de diciembre en la Quinta de Olivos, fue la zona cero para descubrir a la banda de estafadores detrás de su muerte.

La investigación, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, determinó ayer el arresto de siete sospechosos, acusados de estafar a Gómez tras atraerlo con un falso perfil en la app de citas Evermatch. Los estafadores lo convencieron de que intentaba entablar una relación con una menor de edad. Poco después, fue contactado por la falsa madre de la chica, así como por un ficticio policía de la Ciudad. Poco después, comenzaron las extorsiones. El análisis del celular de Gómez llevó a los sospechosos, encabezados por Tomás Francavilla y Mauricio Duarte Areco, ambos condenados por robo y compañeros de celda en la Unidad N°36 de Magdalena, con una red de cómplices en la zona oeste del conurbano. La pericia al teléfono sacó a la luz una serie de llamados y mensajes de WhatsApp entre Gómez y la banda, que comenzaron, al menos, el 15 de diciembre a las 12 y terminaron ese mismo día a las 18:38. Ese análisis derivó en 55 días de escuchas telefónicas, en ocho líneas.

Un llamado realizado el 15 de diciembre a las 17:24 duró poco más de 10 minutos. De inmediato, el soldado pagó $213 mil a una cuenta ligada a la familia de Iara Cosentino, pareja de Francavilla y detenida en las últimas horas, acusada de ser una de las recaudadoras junto con Karen Cufré, novia de Mauricio Areco Duarte. El soldado realizó otros tres pagos en la hora siguiente. Cada vez que pagaba, enviaba el comprobante. Gómez fue exprimido hasta la muerte por ladrones presos y sus cómplices que le sacaron $1,4 millones en una hora.

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