CARDENAL ARGENTINO
El arzobispo de Buenos Aires y Cardenal Primado de la Argentina, monseñor Mario Aurelio Poli, se mostró muy emocionado tras haber participado de la beatificación de Mamerto Esquiú. «A todos se nos ha movido el agua del bautismo con esto de la beatitud y santidad de Fray Mamerto porque él expresó el bautismo cristiano en su máxima exponencia», destacó.
Poli remarcó que el nuevo beato «siguió el Evangelio, vivió el amor a la Patria y por eso hoy fue una liturgia entre el cielo y la tierra”. «Esquiú es escucha y anuncio, y lo vivió intensamente”, sostuvo.

En cuanto al desafío que implica tener un nuevo beato para la Argentina, señaló que «es una bendición para la Patria». «Su palabra adquiere una nueva relevancia de paz y de bien. Él tomó la causa de los pobres, así que es una invitación a lo que queremos ser como Iglesia», opinó.

El Arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, destacó por su parte la relevancia del acontecimiento, al expresar que “es la jornada histórica más importante de la historia de Catamarca”, y puso el foco en que Esquiú «fue un hijo de esta tierra de Piedra Blanca». «Él fue un ‘chango’ que ha vivido por aquí en esta plaza hace 195 años, y no se iba a imaginar en ese momento que lo íbamos a glorificar y que es como el alma de la Nación. Cómo no nos vamos a sentir felices, si además es catamarqueño”, afirmó.

 

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