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Femicidio de Agostina Vega: un conviviente del acusado reveló un sospechoso cambio en la escena del crimen

El entorno del único detenido rompió el silencio
Un allegado a Claudio Barrelier aportó datos sobre las horas previas a la desaparición y la modificación que detectó en la vivienda investigada.

La investigación por el asesinato y desmembramiento de Agostina Vega en la provincia de Córdoba sumó un testimonio. Un hombre que compartía la vivienda de barrio Cofico con Claudio Gabriel Barrelier, único imputado en la causa, brindó una entrevista televisiva donde aportó detalles sobre las jornadas previas y posteriores al hecho que conmociona al país.

El testigo, quien solicitó resguardar su identidad en la pantalla, explicó que mantenía una relación cercana tanto con el sospechoso como con la familia de la adolescente. Según relató, el sábado previo a la desaparición compartieron un almuerzo y una salida recreativa en un complejo deportivo, un escenario habitual donde los hijos de la denunciante solían interactuar con el acusado en un clima de aparente normalidad.

El amigo explicó que convivía en la misma propiedad donde la fiscalía cree que ocurrió el crimen. “Vivía en la casa de Barrelier. Mi habitación estaba cerca de la puerta de ingreso”, señaló. Además, recordó un episodio del sábado previo a la desaparición: “Escuché que Agostina le pidió el número de teléfono a Barrelier. Él no se lo dio”.

El punto más llamativo de la declaración estuvo vinculado a lo que el testigo observó al regresar a la propiedad ubicada sobre la calle Juan del Campillo al 800. Tras haber estado ausente desde el mediodía del sábado hasta la mañana del domingo, el hombre ingresó a su cuarto y detectó una extraña modificación en la cama donde él dormía.

“Habían puesto un acolchado color clarito en la cama donde yo dormía. Las colchas que yo tenía el sábado al mediodía antes de irme eran grises. Cuando volví, era otra, no la había visto nunca”, reveló. Ante esta situación, intentó comunicarse con el imputado: “Voy hacia la cocina para ver si encontraba a Claudio o a su mujer para avisarle que estaba con un amigo. No veo a nadie, me vuelvo a la habitación y le mando un mensaje. Nunca tuve respuesta”.

El origen de la sospecha familiar
El amigo también describió el momento exacto en el que Melisa Heredia, madre de la menor, direccionó sus sospechas hacia el ahora detenido. Según relató, él participó activamente de los rastreos iniciales tras recibir un llamado de la mujer a las 5 de la mañana. Sin embargo, aclaró una actitud del acusado: “Barrelier no estuvo presente en la búsqueda. No colaboró con nosotros”.

El giro definitivo se produjo cuando apareció el chofer del remís que había trasladado a la adolescente. Al escuchar el testimonio del conductor, la madre asoció las características físicas con las del imputado. “Melisa sospecha de Barrelier en el momento en que escucha la descripción que da el remisero. Lo asocia automáticamente y me dice: ‘Es Claudio, es Claudio’”, remarcó el testigo.

La hipótesis de la Fiscalía
La instrucción liderada por el fiscal Raúl Garzón sostiene que la víctima ingresó al domicilio de barrio Cofico entre la noche del 23 de mayo y la madrugada del día siguiente, donde habría sido abusada y asesinada por asfixia. Posteriormente, el acusado habría conservado los restos antes de trasladarlos en el automóvil Ford Ka de una conocida hacia un terreno baldío en Ampliación Ferreyra, sitio donde fueron localizados mediante la utilización de canes adiestrados.

Mientras el imputado permanece bajo custodia en el penal de Bouwer a la espera de pericias psicológicas y de los resultados finales de la autopsia, la Justicia evalúa si existieron maniobras de encubrimiento o si el sospechoso contó con la colaboración de terceros para el traslado del cuerpo.

Último adiós en medio del dolor
Los restos de Agostina Vega fueron despedidos en el cementerio Los Álamos, en el marco de una íntima y emotiva ceremonia que estuvo custodiada por un fuerte operativo de seguridad en la zona. Familiares, allegados y amigos cercanos asistieron previamente a un velatorio privado que comenzó el miércoles por la tarde y culminó durante la mañana del jueves en una empresa funeraria ubicada en el barrio Alta Córdoba.

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