El Partido Demócrata logró la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes tras imponerse en varios bastiones republicanos. El resultado refleja el descontento por la situación económica y la guerra contra Irán, y limita el poder de Trump para impulsar su agenda en los últimos dos años de mandato.

El Capitolio de Estados Unidos, con su gran cúpula blanca, bajo un cielo azul despejado. Hay gente caminando en la explanada.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió una dura derrota electoral luego de que el Partido Demócrata consiguiera el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. El resultado representa un cambio significativo en el escenario político estadounidense y condicionará la gestión del mandatario durante los últimos dos años de su mandato.

Los demócratas lograron imponerse en varios estados históricamente republicanos y avanzaron en distritos que Trump había ganado con comodidad en las elecciones presidenciales de 2024. La victoria reflejó el descontento de una parte del electorado con la situación económica, el aumento del costo de vida, los aranceles comerciales y la guerra contra Irán, que provocó una suba de los precios del combustible.

Con la nueva mayoría, la oposición tendrá capacidad para bloquear proyectos legislativos, obstaculizar nombramientos de funcionarios y jueces e impulsar investigaciones parlamentarias sobre distintas decisiones de la administración republicana.

Una derrota en territorios republicanos
Uno de los resultados más significativos se registró en Maine, donde el demócrata Troy Jackson derrotó a la senadora republicana Susan Collins y permitió que su partido sumara un nuevo escaño en el Senado.

Los triunfos en Kansas e Iowa también fueron determinantes para consolidar la mayoría demócrata en la Cámara alta. En Kansas, el pastor metodista Adam Hamilton consiguió una victoria histórica al convertirse en el primer demócrata elegido senador por ese estado desde 1932.

En Texas, James Talarico se impuso en la contienda por una banca en el Senado, mientras que Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott y puso fin a décadas de predominio republicano en la gobernación estatal.

La oposición también consiguió avances en Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey. En Indiana, JD Ford derrotó a la republicana Victoria Spartz en un distrito donde Trump había obtenido una ventaja de 17 puntos en 2024.

Trump reconoció la derrota, pero cuestionó el resultado político
Tras conocerse los resultados, Trump adoptó un tono conciliador y aseguró que estaba dispuesto a aceptar la derrota de su partido. En declaraciones a The New York Times, afirmó que estaba “absolutamente dispuesto” a reconocer los resultados.

También elogió el desempeño de sus adversarios en una entrevista con Fox News: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo”, sostuvo.

Sin embargo, el mandatario intentó despegarse del resultado electoral y aseguró que los republicanos habrían conseguido una victoria contundente si él hubiera sido candidato.

“Si hubiera estado en la boleta, habríamos arrasado”, afirmó.

También reconoció que la guerra contra Irán influyó en el resultado, aunque defendió la campaña militar. Además, anticipó que podría recurrir al veto presidencial para frenar las leyes que impulse el nuevo Congreso demócrata.