Boca tropezó en su visita a Guayaquil, por la tercera fecha del Grupo C de la Copa Libertadores: perdió 1-0 ante Barcelona de Ecuador, que sacó ventaja gracias al gol de Garcés en el segundo tiempo. Fue en esa primera sección del complemento en la que el dueño de casa llegó más y mejor y movió la red, a partir de los minutos más lúcidos del argentino Damián Díaz. Luego el Xeneize reaccionó con los cambios, pero no le alcanzó.

Boca cuidó de arranque piezas clave, como Carlos Tevez (fue al banco) y apostó a un mediocampo con tres interiores (Capaldo, Varela y Jara) que se cerraron para dejar pasar a los laterales y brindar batalla en el medio. A su vez, la movilidad de Pavón y Soldano como faro asomaron como las apuestas ofensivas. El local asumió la iniciativa, buscando avanzar con el balón por el piso, pero en los primeros compases no halló espacios ante un Xeneize ordenado, salvo en un desborde Pineida.

El plan contrapuesto de ambos equipos edificó un primer tiempo de ritmo cansino, más cercano a la idea pergeñada por Miguel Ángel Russo que al proyecto de partido del local, sobre toco cuando la pelota pasó por los botines de Alan Varela. Prueba de ello es que el argentino Damián Díaz, usina de fútbol del dueño de casa, exhibió su fastidio en más de una oportunidad por la falta de grietas para moverse con comodidad.

Tal vez lo que le faltó a Boca es sumar hombres por sorpresa en ofensiva. Ante dicho déficit, sólo inquietó a través de la pelota parada.

Barcelona recién le llegó a fondo a Boca a los 8 minutos del segundo tiempo, cuando tras un pase filtrado de Díaz llegó el centro al medio, el remate y Jara sacó el balón de la línea. Algunos jugadores visitantes comenzaron a sentir el desgaste de la seguidilla: el DT apostó al ingreso de Medina por Varela. Pero con el crecimiento del veterano Kitu (35 años), aquel enlace de Central con breve paso por la Ribera, el local empezó a lastimar seguido. A los 15′, tras un córner, Hoyos provocó la volada del arquero Rossi. Y a los 16, de tanto insistir, alcanzó la apertura del marcador. El peligroso Pineida desbordó por izquierda y lanzó el centro preciso para la arremetida goleadora de Garcés.

El grito de Barcelona cambió el paisaje del cotejo. Boca se vio obligado a asumir el protagonismo, pero sin tantos hombres capacitados para el rompimiento. Intentó hacerse cargo el juvenil Medina, o Pavón, a veces demasiado individualista, pero también falto de socios.

 

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