Sin embargo, el gobierno nacional asegura que irá a la justicia a apelar.
La noticia refleja un conflicto entre el gobierno y ciertos sectores sociales, particularmente los piqueteros, que en este caso están vinculados a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).

El juez Martín Cormick dictó una medida cautelar que prohíbe suspender o quitarles los planes sociales a aquellos que realizan cortes de calles como forma de protesta. Este fallo se produce a raíz de una solicitud de la UTEP, que representa a organizaciones sociales que luchan por los derechos de los trabajadores informales.

Desde el gobierno, la Casa Rosada ha expresado que apelará esta decisión, argumentando que podría dar lugar a «aprovechamientos espurios», lo que sugiere que se teme que la medida judicial facilite la continuidad de protestas sin consecuencias, lo cual podría generar un escenario de desorden social y de aprovechamiento indebido por parte de ciertos grupos.

Este tipo de situaciones generalmente genera un debate sobre el balance entre el derecho a la protesta y la necesidad de mantener el orden público, así como sobre los beneficios de los planes sociales y su posible manipulación para fines políticos o económicos.