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San Ramón Elpidio, Testigo y Mártir

Opinión

Preso por violación y privación ilegítima de la libertad, Elpidio Guaraz pretende imprimir a la biografía de invulnerable macho alfa que edificó durante décadas un sorprendente giro hagiográfico.

La eficacia de la saga de San Ramón Elpidio, Testigo y Mártir dependerá en gran medida de los elementos que su autor y protagonista pueda ofrecer hoy ante el fiscal de Instrucción Hugo Leandro Costilla para refrendar la historia con la que intentó atenuar el oprobioso desenlace penal de su carrera política: fue testigo presencial y único de una reunión celebrada en el Senado en la que el vicegobernador Rubén Dusso, cumpliendo instrucciones del gobernador Raúl Jalil y la senadora nacional Lucía Corpacci, encomendó al fiscal Laureano Palacios que instruyera la investigación por el asesinato del ministro de Desarrollo Social Juan Carlos Rojas como muerte por causas naturales.

Salieron prácticamente todos a exigir que Costilla convocara como testigo al tardío infidente y no faltó quien aconsejara proteger su vida de eventuales atentados. El fiscal se apresuró a darles el gusto, para evitar quedar entrampado en maniobras políticas, mientras el ala oficialista se circunscribía a una desmentida categórica de Dusso y manifestaciones de satisfacción por la condena ratificada por la Sala Penal de la Corte que, al fin, habilitó el encarcelamiento del reo e hizo Justicia.

Liberación
Iluminado por la condena cual Pablo de Tarso camino a Damasco, Guaraz aprovechó sus últimas horas en libertad para expresar a través del Facebook su arrepentimiento por el prolongado silencio cómplice y desafiar la credulidad de la opinión pública inscribiendo la causa por abuso sexual en una gigantesca conspiración tramada en su contra por Jalil, Dusso, Corpacci, el ministro de Vivienda Fidel Sáenz y la familia Mercado.

El encono de tanta gente, reveló, obedece a que se opuso sistemáticamente a permitirles robar en Bañado de Ovanta mientras se desempeñó como intendente y no trepidó en enrostrarles “verdades” éticas para ellos insoportables. Si no habló antes –el cadáver de Rojas fue encontrado el 4 de diciembre de 2022- fue porque pendía sobre su cabeza el canalla proceso pergeñado por sus victimarios y temía por su libertad.

Guaraz aprovechó sus últimas horas en libertad para desafiar la credulidad de la opinión pública inscribiendo su condena por abuso sexual en una gigantesca conjura.

Para Guaraz, entonces, la prisión equivale a una liberación que le permite aliviar su conciencia del tormento que fue verse obligado a encubrir un crimen atroz instigado por las máximas autoridades provinciales.

Son las primeras noticias que se tienen de estas divergencias del ex intendente de Santa Rosa con el poder provincial. Salvo un célebre chirlo en la tabla del cogote que Sáenz le aplicó en presencia de otros jefes comunales hace años y unos intercambios dialécticos con el actual intendente capitalino Gustavo Saadi, sus relaciones con los supuestos conjurados se caracterizaron por la armonía.

Incluso la Rama Femenina del PJ participó del acto de inauguración de una Casa de la Mujer que Guaraz encabezó en Santa Rosa después de que lo indagaron y procesaron, sin que nadie de importancia en el oficialismo se alarmara por el respaldo institucional partidario al reo.

Reo y candidato
El expediente que lo llevó a prisión fue iniciado en 2021 por una joven a la que Guaraz le hizo pasar las de Caín con subterfugios dilatorios durante tres años, hasta la condena unánime de 9 años de prisión que le impuso la Cámara de Sentencia en los Criminal Nº 1 en octubre de 2024. La Sala Penal de la Corte, por unanimidad, dejó firme la sentencia al rechazar el recurso federal extraordinario que el condenado interpuso para apelar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El ultraje a una menor de edad a la que además sometió a cautiverio es el más aberrante de los casos protagonizados por el ahora aspirante a la canonización republicana.

A lo largo de cuatro mandatos como intendente, Guaraz apiló un prontuario de despropósitos y desvaríos difíciles de empardar, que incluye abusos de poder, malversación de fondos públicos, cortes de ruta, peajes arbitrarios y fantochadas de toda laya.

Quienes hoy son blanco de sus ataques se lo toleraron todo.

Pese a que ya estaba imputado por abuso y privación ilegítima de la libertad, Guaraz fue candidato a intendente por el peronismo en 2023, pero no pudo acceder a un quinto mandato porque cayó derrotado por un esquema municipal.

Muy pocos de los que desde las trincheras del oficialismo celebran ahora que vaya preso se afligieron en aquel momento, pese a que ya obraba el precedente del ex intendente de Puerta de Corral Quemado Enrique Aybar, condenado también por abusos mientras estaba en el ejercicio de su cargo, que había sido reelecto en dos oportunidades mientras se desarrollaba el expediente que lo confinó en Miraflores.

Aybar y Guaraz: la política, con tan escasas como honrosas excepciones, se mantuvo indiferente a sus derroteros de tropelías hasta que la Justicia les puso las lápidas.

Impunes mientras procuraros votos y triunfos, cayeron por la porfía de víctimas que llevaron adelante verdaderas odiseas judiciales, soportando repulsas de los adscriptos a los caudillos en sus propios pueblos.

Testigo clave
Si todo lo que tiene para decir Guaraz es lo que vomitó autoincriminándose en sus redes sociales antes de que lo capturaran, el Gobierno puede estar tranquilo.

Hay que esperar su testimonio formal en la Causa Rojas, pero por lo escuchado hasta ahora no es mucho lo que Costilla debería verificar: la reunión en el Senado entre Dusso y Palacios que Guaraz asegura haber presenciado en la Legislatura debería haberse realizado en una ventana temporal muy corta para tener algún sentido.

El cadáver de Juan Carlos Rojas fue hallado un domingo al mediodía y para el lunes a la mañana las posibilidades de que el expediente se cerrara como muerte por causas naturales eran nulas. Muy temprano, Luis Barrionuevo denunció indignado que su brazo derecho en el sindicato gastronómico catamarqueño había sido asesinado y la causa dio un giro copernicano.

Palacios ordenó recuperar el cuerpo que había entregado y practicarle una nueva autopsia. Pocas horas después, ordenó la detención de Silvina Nieva, única imputada en la causa hasta la fecha. Luego fue relevado de la investigación y suplantado por Costilla.

A partir de ese conmocionante lunes a la mañana Palacios, que era un novato, estuvo en el foco de la atención pública, asistido por el fiscal Alejandro Dalla Lasta Baroni.

Quiere decir que el hipotético encuentro en el que Dusso le habría trasmitido las no menos hipotéticas órdenes de Jalil y Corpacci tendría que haberse producido el mismo domingo del hallazgo del cuerpo, en la Legislatura.

Momento y lugar más bien extraños para las comprometidas gestiones que el ex intendente asegura haber presenciado. Qué hacía él un domingo en la Legislatura, es otro misterio.

Hoy se conocerán más detalles de la recién iniciada hagiografía de San Ramón Elpidio, Testigo y Mártir.

Lo tardío de la conversión al credo de la transparencia del testigo clave no es un problema de verosimilitud tan grave como sus incompatibilidades para el “physique du role”.

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