Con el correr de los minutos, el dueño de casa fue inclinando la cancha y hacerse dominador del juego. Lo tuvo Braian Romero, lo tuvo Julián Álvarez, y pasada la media hora, Agustín Palavecino puso el 1-0 tras una gran jugada de Enzo Fernández.
Con el 1-0, River se fue al descanso tranquilo, aunque pudo haber marcado el segundo en un par de situaciones que no lograron concretar sus delanteros. Y en el complemento apareció el equipo demoledor, para arrasar y terminar goleando.
Iba el dueño de casa, y si bien el travesaño se lo negó a Romero, en la jugada siguiente apareció el goleador y mejor jugador del torneo para empezar a liquidar la historia: Julián Álvarez definió solo en el área, puso el 2-0 y marcó su 17° tanto en la Liga Profesional de Fútbol, para seguir en lo más alto de la tabla de artilleros.
Luego vino el doblete de Romero, primero con una definición floja y luego con una gran maniobra, tras la mala salida de Oban y la sesión de Jorge Carrascal. Al delantero solo le faltaba el gol, ya que había hecho un muy buen encuentro.
Hubo tiempo para el toqueteo y para que Gallardo moviera el banco. Ovación para la salida de Leo Ponzio, que alcanzó el récord de Ángel Labruna; y para el ingreso de Joni Maidana. También se escucharon cánticos para el entrenador, mientras crece la incertidumbre sobre lo que será su futuro.
En consecuencia, River cumplió con las tres G (ganar, gustar y golear) acorde con lo que fue el torneo, y se consagró campeón de la Liga Profesional de Fútbol cuando aún quedan tres jornadas.












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