OPINIÓN
En el marco de las renovadas tensiones en el ecosistema libertario, ahora debidas a la reticencia de la senadora nacional Patricia Bullrich a acatar las directivas judiciales de la hermanísima Karina Milei, tal vez sea ilustrativo retrotraerse a los albores de la gestión, marzo de 2024, y a la primera entrevista que ofreció Victoria Villarruel en su condición de vicepresidenta.
Las discordias que luego iban a convertirse en el pan de cada día se insinuaban ya en aquellas tempranas épocas. Los rumores sobre la antipatía entre Villarruel y Karina eran sistemáticos y la Vicepresidenta se propuso hacer un gesto a través del periodista Jony Viale, el mismo que un año más tarde protagonizaría un papelón antológico al entrevistar a Javier Milei por el escándalo de la criptoestafa Libra.
“Karina estuvo laburando en la campaña a cuatro manos, yo lo vi. Y si yo hoy soy vice, también es por Karina”, dijo Villarruel, conciliadora.
Admitió que la hermanísima tenía “mucho carácter”, lo mismo que ella, pero subrayó lo más importante a su criterio: “Las dos queremos a Javier, las dos queremos lo mejor para Javier”.
Viale conjeturó que la relación entre dos mujeres tan “bravas” podría deriva en inconvenientes y Villarruel acuñó el concepto: “En el medio está Javier, pobre jamoncito”.
Es interesante el sentido que cobran detalles anecdóticos con el correr del tiempo. Lo de “pobre jamoncito” resultó premonitorio.
Milei se esfuerza por insuflar en el electorado optimismo sobre el horizonte económico y aversión al “colectivismo” kirchnerista, pero no puede evitar que gran parte de la agenda pública sea ocupada por las rencillas intestinas que, cíclicamente, lo condenan al rol que Villarruel le asignó en aquella entrevista de hace poco más de dos años.
Fiambrería “La Rosada” ofrece “jamoncito” entre Karina y Victoria, “jamoncito” entre Karina y Santiago Caputo, “jamoncito” ahora entre Karina y Bullrich.
La senadora nacional Patricia Bullrich mete presión en el ecosistema libertario y abre otro frente contra Karina Milei
La jefa del bloque de senadores oficialistas, anunció públicamente que, por razones de “conciencia”, no apoya la decisión del Presidente de retirar el pliego de Verónica Michelli como candidata a jueza del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de La Plata.
Michelli es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que es un caracterizado integrante del 95% al que no se odia lo suficiente, sobre todo por la profundidad de sus indagaciones acerca del caso LIBRA.
Lo de Bullrich configura, de tal modo, una herejía de alto calibre. A cualquier otro lo hubieran decapitado por muchísimo menos, pero trascendió que la senadora le ofreció a Milei su renuncia como presidenta de la bancada libertaria, pero el presidente la rechazó. Pobre jamoncito.
Las insubordinaciones de Bullrich comenzaron con el sainete turístico-inmobiliario del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, karinista “paladar negro” que continúa adeudando, aparte de las cuotas de sus propiedades, la declaración jurada.
Es probable que la senadora nacional haya decidido medir el grado de tolerancia de Milei a sus alardes de autonomía por el fino conocimiento que ha adquirido sobre la dinámica de los hermanos. Comparte con todos los dirigentes una escena general desoladora por los niveles de mala imagen, pero las encuestas le dan mejor que a Javier.
Intolerable para el paranoico magín de la sobreprotectora Karina.
Analistas ansiosos ya especulan con supuestos proyectos presidenciales de Bullrich, pero tal vez las cosas sean menos sofisticadas. Quizás la senadora comienza a maniobrar para irse antes de que la echen.










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