VACUNA ASTRAZENECA
Una mujer de Córdoba demanda a AstraZeneca y a Nación tras sufrir el Síndrome de Guillain-Barré luego de recibir la vacuna.

Los tribunales argentinos recibieron la primera demanda pública contra la vacuna AstraZeneca, luego de que la compañía reconociera recientemente ante un tribunal británico que su vacuna contra el COVID-19 puede causar efectos secundarios poco comunes. La demandante, Flavia Ochoa, de 39 años y oriunda de Coronel Moldes, al sur de la provincia de Córdoba, ha presentado una demanda por daños y perjuicios contra AstraZeneca y el Estado Nacional, reclamando una suma millonaria.

Según la demanda, Ochoa sufrió el Síndrome de Guillain-Barré, un trastorno que afecta el sistema inmunitario del organismo, ataca los nervios y puede provocar la paralización del cuerpo, inmediatamente después de recibir la vacuna de AstraZeneca. Aunque el reclamo se hizo público recientemente, el proceso comenzó antes de que en Europa se conociera el reconocimiento de AstraZeneca y el retiro de algunas partidas de circulación.

La denuncia se inició primero en un trámite administrativo ante el Ministerio de Salud. Sin conseguir respuestas, ahora llegó ante los tribunales federales de Río Cuarto, donde además se busca que se declare la inconstitucionalidad de uno de los artículos que de la Ley de Vacunas para generar inmunidad contra el COVID por las condiciones de indemnidad patrimonial respecto de indemnizaciones.

El abogado de la demandante, Pablo Roca, afirmó que “hubo un daño a la fe pública y al sistema de salud en general provocado por AstraZeneca”. La demanda incluye diferentes reclamos por daños, que van desde compensaciones por incapacidad sobreviniente hasta daño moral y punitivo: 7,4 millones de pesos por incapacidad sobreviniente; 25,3 millones de pesos por fondo de reparación Ley 27573; 9,3 millones de pesos por proyecto de vida-pérdida de chance; 7,5 millones de pesos por daño moral; 1,5 millones de pesos por daño moral de la pareja; 49,5 millones de pesos por daño punitivo y 180.000 pesos por daño emergente.

El caso ha sido presentado ante el juez federal de Río Cuarto, Carlos Ochoa, quien ha solicitado la opinión de la fiscalía sobre la competencia de la causa. Se espera esta respuesta para definir el rumbo del expediente.

La demanda detalla el sufrimiento de Flavia Ochoa después de recibir la vacuna, incluyendo la pérdida de movilidad, fuertes dolores y un diagnóstico de Síndrome de Guillain-Barré con cuadriparesia.

Qué dice la demanda
“El día 04 de enero de 2022 a las 11:30 hs., siguiendo fielmente las recomendaciones de ‘expertos’, acudí al centro de vacunación de Coronel Moldes que funcionaba en la Casa de la Historia y de la Cultura, y me inoculé la tercera dosis de la vacuna contra el Covid 19, marca ASTRAZENECA lote 77946, la inoculación la suministró el licenciado en enfermería Pascheta, Franco Mat. 1-3078. A posteriori, a las 19:30 hs. del mismo día comencé con calambres fuertes, se me aflojaban las piernas, luego me tuve que acostar temprano por los fuertes dolores que padecía, al otro día no pude ponerme de pie, me caí en peso muerto, tuvo que levantarme mi pareja.

Consultando a mi médico de cabecera, la doctora me dijo que podía ser un efecto adverso de la vacuna que me había inoculado, pues cuando acudí al hospital de mi pueblo (Coronel Moldes) me confirmaron que se trataba de una reacción a la vacuna”, relata.

Los médicos le dieron “decadrón y diclofenac” para mitigar el fuerte dolor que sufría. Solo podía mover un poco las piernas. Se le dormían los brazos. Al día siguiente volvió al médico. Le dieron suero. La derivaron a un sanatorio privado. Radiografías, tomografías, punciones lumbares, análisis bioquímicos. El diagnóstico indicó “síndrome de Guillain Barré con cuadriparesia”. El neurólogo le avisó que estaría dos meses en silla de ruedas y un tratamiento de rehabilitación, en el cual sigue hasta el día de hoy después de dos años.

AstraZeneca ha declarado que no hará comentarios sobre litigios en curso, pero ha reafirmado que la vacuna AstraZeneca-Oxford tiene un perfil de seguridad aceptable y que los beneficios de la vacunación superan los riesgos de posibles efectos secundarios extremadamente raros.

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