161 años han pasado desde que a orillas del arroyo Pavón, al sur de Santa Fe, se definiera la estructura jerárquica de nuestro país, mas allá de la semántica expresada en que se trata de uno «Federal».
Pavón fue el ultimo de los enfrentamientos entre el «interior» y la «capital», luego de Cepeda (1820) y Caseros (1852). En el enfrentamiento, que termino con el retiro del ejército de la Confederación al mando de Justo José de Urquiza y al mismo tiempo con la huida del ejercito porteño al mando de Mitre, quedaron en claro dos situaciones:
1. La traición de Urquiza a todas las provincias, ya que estuvo en sus manos el haber concretado la victoria que hubiese permitido una mejor negociación para hacer de nuestro país, un estado verdaderamente federal (también se suele hablar de un acuerdo económico o masónico);
2. Al retirarse Urquiza, Mitre se descubre y se proclama ganador de la batalla a pesar de haber huido, y así obliga a aceptar la supremacía y hegemonía del Puerto al resto de las provincias.
Felipe Varela lo denunciaba en 1866 en su «Manifiesto a los Pueblos Americanos», diciendo: “Compatriotas, desde que aquel (Mitre) usurpó el Gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno de Mitre. Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a las provincias que mucho de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios dignos de Mitre”.
Antes de la pandemia se hablaba de la creación de una estructura itinerante de la administración nacional; en nuestra provincia se hablaba de esa administración itinerante se asentaría temporalmente en Tinogasta. Evidentemente la pandemia y otras urgencias y emergencias, ha postergado la idea de manera temporal y hasta definitiva.
Mientras tanto, la CABA sigue siendo el lugar de la Argentina que tiene los mejores servicios, que recibe los mayores subsidios, y que por su cantidad de habitantes define el destino de todo el país cada 2 años en cada elección, argentinos que la única pala que conocen es una de plástico que usaron en alguna playa para hacer castillitos de arena pero que exigen a viva voz que otros la agarren.