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Ahora la Nación impulsa la motosierra en las provincias

Nueva etapa del ajuste
Se vienen más exigencias de Casa Rosada para la reducción de gastos.
El Gobierno nacional ya tiene en marcha una segunda etapa del plan de ajuste fiscal.

Según se confirmó desde la propia casa Rosada, esta vez, el eje estará puesto en las provincias, a las que se les exigirá reducir su gasto y revisar impuestos clave como los Ingresos Brutos.

La iniciativa es liderada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien prepara una ofensiva para después de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

“Nuestra propuesta va a ser motosierra en las provincias, para que ese gasto público más pequeño implique menos impuestos para la gente”, afirmó el funcionario, uno de los hombres de mayor confianza del presidente Javier Milei.
Las reformas que se vienen incluyen una fuerte presión política y técnica para que los gobernadores acompañen el rumbo económico del Ejecutivo nacional, algo que no será sencillo porque hay varias provincias que ya están asfixiadas al límite.

Mientras tanto se intenta hablar. Tras la derrota que sufrió el Gobierno en la Cámara de Diputados con la aprobación de la recomposición para jubilados, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, finalmente recibió a una delegación de gobernadores en la Casa Rosada para atender los reclamos, principalmente económicos, que habían planteado en una reunión de la que participaron todos los caciques del interior en el Centro Federal de Inversiones (CFI).

Los asistentes a esa reunión, entre los que estuvo el catamarqueño Raúl Jalil, no fueron “seleccionados” o convocados especialmente por el Gobierno, sino que fueron decididos por la liga de gobernadores, aclararon desde la Jefatura de Gabinete.

La lista de representantes del interior se modificó desde la semana pasada. Inicialmente, estaba previsto que fuera a hablar en nombre de todos los bastiones, también, Rogelio Frigerio (Entre Ríos).

Y resultó sorpresiva la presencia del muy crítico gobernador peronista pampeano Sergio Ziliotto, que rechazó prácticamente la totalidad de las iniciativas libertarias y sostiene desde el inicio un discurso muy duro contra Javier Milei y su política económica.

La del santacruceño Carlos Vidal se esperaba, pero también resulta innovadora: es uno de los mandatarios que se ubica en la lista de díscolos con el Gobierno, si bien ha mantenido diálogo con Francos en varias ocasiones.

El cónclave se había planificado inicialmente para el lunes, a partir de que los mandatarios de todo el arco político presentaran sus quejas por la baja en la recaudación, la coparticipación y el freno a la obra pública. Pero después se postergó, porque desde los distritos exigían que participara el secretario de Hacienda, Carlos Guberman. No querían que fuera una mera reunión de quejas ante el ministro político, que cayeran en saco roto, sino que llegaran directamente a Economía.

La charla se produjo en medio del clima enrarecido en la política por la ratificación de la condena por corrupción contra Cristina Kirchner, su inminente detención y las muestras de violencia política de parte de sectores del kirchnerismo y afines.
Sin embargo, no estaba en la agenda de este encuentro en particular decidir sobre esos temas.

Los ánimos no son los mejores de parte de las provincias, e incluso trascendió que le plantearon a Francos que desde el oficialismo se baje el nivel de violencia en los discursos, práctica que poco ayuda a transitar tiempos de crisis.

Las provincias vienen apuntando contra las “decisiones de política tributaria del Gobierno Nacional” y señalaron que “la derogación de la suspensión de los certificados de exclusión referidos a la percepción del impuesto a las ganancias y al IVA; la modificación del cálculo de anticipos de Ganancias para Sociedades; el diferimiento de la actualización del Impuesto a los Combustibles; y la reciente reducción y/o eliminación de impuestos internos para celulares, televisores y aires acondicionados importados”, enumeraron entre las iniciativas que llevaron a esa situación.

Pese a las quejas, el plan sería profundizar esa línea y aumentar la presión sobre las provincias.

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